Sus testimonios permiten acercarse a una dimensión emocional y práctica, donde los nervios antes de entrar, la relación con el público, la responsabilidad de ser concientes del espacio o el escuchar que vitorean tu nombre seguido de aplausos converge en un mismo espacio. Para un artista, el teatro no es solo un lugar. Es donde el cuerpo se prepara, la voz se proyecta, la obra se encuentra con el público y llos personajes entran de alguna manera en escena.

El valor está en conectar la gestión cultural con la experiencia humana. La planificación, los ensayos, la técnica, la sala y la boletería existen para llegar a ese momento breve e intenso en que una obra ocurre frente al público.